Sobre el lomo de una bestia espantosa que tiene siete cabezas y diez cuernos monta una ramera. Esta mujer “tiene influencia sobre los reyes de la tierra, viste de púrpura, utiliza incienso y es extremadamente rica”. Pero pasará algo: “Los diez cuernos que viste, y la bestia salvaje, estos odiarán a la ramera y harán que quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego”. (Revelación, 17:18)

En esta clarificadora profecía bíblica se apoyan los Testigos de Jehová para advertirnos sobre la inminente caída de la “religión falsa”. Sin embargo, tras discutirlo a fondo todo el amplio equipo de especialistas (cabalistas, hermenéuticos, criptógrafos) que formamos parte de la redacción de este blog, creemos que la interpretación no es correcta.

En primer lugar, estamos convencidos de que la ramera que usa “incienso” (nombre antiguo de toda sustancia olorosa y que alude claramente a la actual marihuana) no es otra que Anita García Obregón. La vestimenta púrpura se debe a su manifiesto deseo de hacerse obispa anglicana, hecho que será efectivo en breve dado el maravilloso polifacetiquismo de la actriz y bióloga.

Hay más problemas acerca de la identidad del monstruo: los diez cuernos son una clara alusión a Marujita Díaz (las razones que nos han llevado a esto son demasiado inquietantes para exponerlas), pero las múltiples cabezas parecen referirse al gran estadista D. Manuel Chaves (una que vale por siete, refiriéndonos evidentemente a su extraordinaria inteligencia).

Cabe formularse ahora: ¿qué hacen juntos tales personalidades, comiéndose entre sí? Pues bien, tras profundos estudios hemos concluido que aquí se emplea el verbo “comer” en su sentido cariñoso. Todo esto es sólo una metáfora de la vuelta del amor al mundo, y la pronta llegada de la Navidad.

Como dijo el sabio filósofo Seledonio de Güejár: “Pas pa tós”